Ya no tengo amigos en esta tierra, madre.
Se me han ido todos con la ambigüedad.
Si me hubieras dicho que era así, mama,

quizás nunca hubiera empezado a hablar.
Y lo peor de todo es que
yo también me siento ambiguo, madre,
porque sólo palos y besos puedo dar.

Me voy buscando unos negros, mama,
pues tengo unos sentimientos para compartir.
Me voy buscando unos negros, mama.
Negros de canto y música y nada más.
Tengo música, risas y palos, mama,
y no aguanto más a la ambigüedad.